Formato OOXML aprobado como ISO

El formato Micosoft OpenXML, tal y como nos temíamos, ha sido aprobado como ISO 29500. Se les adelantaba en el anuncio tanto Microsoft como ECMA, por lo que páginas que hacían campaña en contra de la estandarización de éste formato han denunciado posibles favores políticos en la decisión de la ISO.

Termina, por tanto, el culebrón de la ISO y OpenXML, un proceso que nadie duda ya que ha estado salpicado de numerosas irregularidades.

Recordamos que la Universidad de Zaragoza está recomendando PDF (ISO3200) y OpenDocument (ISO 26300), y no OOXML, como los mejores estándares para documentación electrónica.

Estándares Abiertos: 

Comentarios

La Organización Internacional para la Estandarización o International Organization for Standardization (ISO), es una red de institutos de normas de 157 países, cuya finalidad es la coordinación de las normas nacionales, en consonancia con el Acta Final de la Organización Mundial del Comercio. La ISO es un organismo que no depende de ningún otro organismo internacional, sin embargo, posee vinculación con la Organización de las Naciones Unidas (ONU) como órgano consultivo y coopera estrechamente con la Comisión Electrotécnica Internacional (IEC) que es responsable de la estandarización de equipos eléctricos.

Cabe destacar que la ISO no tiene autoridad para imponer sus normas a ningún país y que estas normas no constituyen una obligación para el desarrollo de productos y para la seguridad de las empresas. Sin embargo, es claro que las decisiones que toma en torno a la estandarización de procesos de fabricación, comercio y comunicación tienen un importante efecto en el desarrollo e instauración de tecnologías.

Desde este punto de vista, la ISO tiene la obligación de velar por el desarrollo de un trabajo independiente de los intereses de las empresas y de las industrias que se ven afectadas por sus estándares. No puede permitir manipulaciones de ningún tipo. Si esto llega a ocurrir, la ISO, como organismo, debe responder ante la opinión pública, ante la ONU y ante la IEC.

Si efectivamente hubo irregularidades en el proceso de estandarización de OOXML (IS 29500) y esas irregularidades son demostrables, es imprescindible que aquellos que cuenten con antecedentes serios los den a conocer a través de la red o a través de los medios de comunicación. La manipulación de una norma de esta naturaleza es un asunto muy grave, concierne a los gobiernos y a todo ciudadano que necesita utilizar formatos electrónicos de documentos, independiente si es o no usuario de ODF o de software libre.

Normalización en cada país

Independiente de los vicios que haya tenido el proceso de estandarización de OOXML (IS 29500), son los gobiernos y los organismos de normalización nacionales quienes determinan, en mayor medida, la adopción o no adopción de una norma. Es, por tanto, en este ámbito, donde hay que presionar más fuertemente para defender nuestros intereses como usuarios. En la actualidad, más del 70% de las personas en Chile que utilizan la suite ofimática de Microsoft lo hacen de manera ilegal. Si el formato OOXML, efectivamente, queda relegado a las aplicaciones propietarias de Microsoft, es inmoral y, tal vez, hasta inconstitucional, que el gobierno chileno adopte OOXML como estándar, ya que estaría forzando a los ciudadanos a comprar el producto de una empresa privada o a obtenerlo de manera ilegal. Hay que tomar en cuenta que, cada vez más, contar con estas herramientas para manejar información deja de ser el privilegio de unos pocos, para convertirse en una necesidad de la mayoría, sobretodo si se considera que muchos de los procesos que los mismos organismos de gobierno impulsan requieren del uso de aplicaciones ofimáticas.

Conclusión

Que la ISO haya reconocido OOXML (IS 29500) como estándar, no significa, en absoluto, que sea el formato que deben adoptar los países que tienen participación en este organismo, ni tampoco el que debamos utilizar nosotros como usuarios.

Es importante defender nuestros derechos, y presionar en los ámbitos en los que tenemos influencia, para comunicarnos mediante tecnologías que se adapten a nuestros requerimientos e intereses.

No porque Microsoft haya logrado posicionar un formato propio como estándar internacional, se ha solucionado la contradicción que hay entre el uso masivo de sus productos y la situación de ilegalidad en que se encuentra la gente por las definiciones de licenciamiento que hace la empresa.

No porque Microsoft haya conseguido dar reconocimiento a OOXML, este formato ha pasado a ser una mejor opción que ODF. De hecho las aplicaciones basadas en ODF pueden llegar a beneficiarse si dan la posibilidad de mejorar la importación y exportación de los productos Office de Microsoft. Además de ser gratuitas, de código abierto, con archivos más estables y más livianos, sin problemas de licencias para las empresas y para los usuarios, serán más compatibles con los documentos que ya existen y que manejan la mayoría de las personas.

Por último, si se llega a demostrar que el proceso de estandarización de OOXML ha sido irregular, no sólo veremos como la la ISO, una institución de reconocimiento mundial, se hunde en el desprestigio, sino que probablemente seremos también los espectadores de la manera en que se desploma un dinosaurio (Microsoft), que está dando sus últimas sacudidas antes de desaparecer junto a un modelo de negocios y junto a un paradigma de sociedad.